No es enfado, aunque no pocos motivos hubiera, ni pretendo siquiera una revancha, ¿para qué?, no es mi guerra, no con vuestras reglas, siempre tomé otra vereda y nuestros caminos no se encuentran.
Tampoco es simple desilusión aunque ande escaso de tan amables distracciones. Es el conjunto, es eso y más,siempre hay más, que unen sus fuerzas y me empujan a seguir adelante, a la intemperie y descalzo, haga sol o llueva.
Seguro que os habéis dado cuenta:
Al borde del camino, y siempre al borde, ojos acomodados y miopes miran con cierto recelo, también hay miedo en su mirada, y una pequeña parte de admiración secreta, como sólo se admiraría a un quijote que sigue su camino sin dirección concreta, esa admiración mortalmente avergonzada de su existencia.
Jodido y puesto al sol, y a mucha honra, de honradez, no de honor ni de gloria. Honrado al crecer y caer, para reír y para llorar demasiado, honrado para nada y porque sí, por amor al arte de ser honrado... pero ojo, ten cuidado, ni bueno, ni santo, solo honrado.
Este blog quiere ser aquel aquello, un exponga su queja, un llore aquí usted un poquito y desahóguese en insultos inútiles y funestos que de nada servirán. De acuerdo pues: ya hablaremos.